Óscar

Cuando era pequeño soñaba con tener un hermano. Me sentía muy solo. El motivo eran las muchas discusiones que tenían mis padres, debido a los celos de mi madre. Y ahora con 52 años, descubro que soy adoptado y que tengo un hermano 4 años mayor que yo.

Mi nombre es Óscar y actualmente tengo 53 años. Resido en Meco; un pequeño pueblo en las afueras de Madrid, de un poco más de 15.000 habitantes. Vivo feliz, con mi pareja desde hace 8 años y se da la circunstancia que ella y yo nos vamos a casar en el mes de junio de este año 2026.

La preparación de nuestra boda ha supuesto un antes y un después, quedando grabada para siempre una fecha: el 26 de marzo del 2025, en la que, tras sacar un certificado literal de nacimiento, descubrí algo que me impactó.

Ese día, mi pareja se encontraba trabajando desde casa en una habitación contigua a la mía, mientras que yo me disponía a solicitar a través de la web del Ministerio de Justicia el certificado. No tardé en sorprenderme, al comprobar que, el documento que había sacado, nada tenía que ver conmigo. De todos los datos que allí aparecían en la parte derecha, tan solo estaba bien mi nombre. Entre ellos se indicaba que ese bebé no tenía padre conocido, que su madre se llamaba Josefa, que había adquirido sus apellidos, que su madre había nacido en Marín (Pontevedra) y que tenía una edad de 35 años, entre otras cosas, pero nada que ver con mi realidad.

No seguí leyendo y fui a la habitación donde estaba mi pareja, para comentarle lo que había leído y que había un error, el cual iba a ser complejo de rectificar, dado que me habían dado el certificado literal de nacimiento de otra persona. Intenté volver a sacar el documento otra vez, pero una vez solicitado no lo puedes volver a pedir hasta que no han pasado 15 días. Entonces es cuando decidí seguir leyendo. En la parte superior izquierda, estaban los datos del registro del recién nacido y cuando llegué a la parte inferior izquierda, no daba crédito a lo que allí decía. En este apartado se registraba ante Notario el cambio de los apellidos del bebé y se informaba que la madre, Josefa, daba en adopción al día siguiente a ese bebé, que tras leer todos los datos vi que el cambio de apellidos coincidía con los míos y que mis padres actuales, eran desde ese momento mis padres adoptivos.

Foto portada testimonio Oscar

En el momento en que leí que era adoptado, fui de nuevo a la otra habitación a contárselo a mi pareja y los dos nos quedamos en shock. No dábamos crédito a lo que estábamos leyendo, dado que nunca nadie me había dicho que había sido adoptado.

Ese día y las noches posteriores fueron para mí un horror. Muchas preguntas me asaltaban.

Se da la circunstancia que, el domingo de esa semana, yo tenía una carrera de 10 kms en el Ensanche de Vallecas, un barrio de las afueras de Madrid y mis padres viven en Rivas-Vaciamadrid, un pueblo que está muy cerca del Ensanche. Mis padres ya sabían lo de la boda y como al día siguiente de conocer la noticia de la adopción, tenía que ir a recoger el dorsal de la carrera, me pasé de vuelta por casa de mis padres, con la idea de hablarles de la boda y luego decirles que, tras sacar el certificado, había visto algo y para que ellos me dijeran lo que había visto.

En el momento en el que se los empecé a contar, mi padre agachó la cabeza y comenzó a llorar desconsoladamente, pidiéndome perdón una y otra vez. Mientras, mi madre, se había quedado con lo último que había contado de la boda, dado que no tenía puesto su audífono y no paraba de decir que era normal que llorase, dado que su hijo se iba a casar. Hasta que mi padre le dijo que no era por eso, sino que me había enterado de que era adoptado.

No cabe ninguna duda decir que mis padres adoptivos son los que me han criado y los quiero con locura, pero no quita para que te surjan dudas respecto a si buscar o no a la familia biológica, pero pocos días después de contarles a mis padres que ya lo sabía, decidí comenzar a buscar a mis orígenes.

Pasaron muchos días y varias semanas, hasta que pude hablar de nuevo con mi padre adoptivo sobre el tema. Hasta entonces era incapaz de sacar el tema. Fue entonces cuando él me dijo que me pasara por su casa, para solventarme cualquier duda.

El día que mi padre se vio con ganas de hablar conmigo yo ya tenía algunos avances sobre mi familia biológica, entre los que se encontraba que mi madre había fallecido en 2009 a los 72 años, en Madrid, donde residía en un domicilio del barrio de Puerta del Ángel de Madrid centro. La búsqueda comencé a hacerla con un amigo periodista, el cual me aconsejó dónde ir y qué se podía sacar legalmente. Además, fuimos al barrio donde había vivido mi madre para preguntar sobre posible familia.

He de decir que la noticia del fallecimiento la supe gracias a una esquela que vi por Internet y de ahí pude sacar datos del cementerio donde falleció, consiguiendo después el certificado de defunción de mi madre, donde se indicaba el Hospital donde falleció.

En el momento en el que yo fui a casa de mis padres adoptivos para hablar con ellos, mi padre me dijo que mi madre no podía tener hijos y que, tras casarse, solicitaron la adopción de forma legal, teniendo que pasar unos trámites, entrevistas y la visita de un inspector al trabajo de mi padre, para conocer su estabilidad laboral. Ellos supieron de mi existencia desde el principio, pero tuvieron que pasar el periodo de peligro del embarazo, además de la posibilidad de que la madre se negase a darlo en adopción al nacer.

En el momento en el que nací, mis padres adoptivos tenían 31 años mi madre y 29 años mi padre. Entre otras cosas que me contó mi padre, me dijo que no conocían a mi madre biológica, que eligieron ellos mi nombre y que me tuvieron con ellos desde mi segundo día de vida.

Mi padre adoptivo en todo momento ha querido ayudarme a buscar a mi familia biológica, pero mi madre adoptiva en todo momento se ha mostrado muy celosa y con miedo de perderme.

A pesar de haber conseguido mucha documentación sobre mis orígenes, no conseguí sacar nada en claro, pero fue gracias a las publicaciones que había hecho en las redes sociales, cuando me contactó una persona por privado y me dijo que me contactara con otra persona, dado que podía ayudarme. Esta persona es un periodista historiador que escribía sobre las familias de Marín en los años anteriores a mi madre y podía sacar mi árbol genealógico, partiendo desde el certificado literal de nacimiento de mi madre biológica, el cual conseguí, tras escribir al Ayuntamiento de Marín.

Tras conseguir el certificado y hacérselo llegar a esa persona, me sacó todo mi árbol genealógico, desde mi madre hacia atrás, además de decirme que en Internet había una persona que podía ser una tía política.

Tras mucho buscar en redes sociales, terminé dando con un negocio que conocía a una de mis primas y justo un mes después de saber que era adoptado, conseguí contactar con mis primos/as, sus hijos y mi tía política. Me metieron en un grupo de WhatsApp y fueron presentándose y contándome un poco sobre la familia.

Me contaron que nadie sabía de mi existencia y que apenas conocían a mi madre, dado que ella se había ido a Madrid a trabajar. Además, me confirmaron que tenía un hermano 4 años mayor que yo, el cual no sabía nada de mi existencia y se lo tenían que comunicar. Por mi parte, yo sí sabía que tenía un hermano, dado que en el informe del ingreso de mi parto se indicaba que había tenido un hijo 4 años antes.

Tras ese 26 de abril del 2025, en el que contacté con parte de mi familia y hasta el 4 de agosto del 2025, el contacto fue a través del grupo de WhatsApp. Ese 4 de agosto viajamos, con mi pareja, a Combarro (Pontevedra), donde conocimos a casi todos los que estábamos en el grupo, salvo a mi hermano y su mujer, a los que les conocimos el viernes 8 de agosto.

Fueron los días más felices de mi vida y la sonrisa que yo tenía en todo momento era lo más bonito que jamás me ha pasado.

Ahora la familia se ha hecho más grande y la mayoría van a asistir a nuestra boda, si el trabajo lo permite.

Mi madre adoptiva finalmente acepta el que los haya encontrado y conocido, además de que desea conocerlos pronto, el día de mi boda.

Actualmente tengo 53 años, los cumplí el 20 de mayo. Trabajo como técnico de redes informáticas en remoto. Vivo en Meco, un pueblo cercano a Alcalá de Henares (Madrid)

Óscar

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